Mensaje de UNICEF a la Fundación La Ventana de los Cielos

¿Cómo entrar en un edificio con escalones en la entrada? ¿Cómo oír si preciso audífono? ¿Cómo leer el piso al que deseo ir si preciso letras braille? Necesitamos ir cambiando al mundo.

El 3 de mayo de 2008, es un día histórico para todos los que viven con capacidades diferenciadas y por los que luchan por la dignidad y derechos que tienen todos ellos a tener las mismas oportunidades que cada ser humano. Desde ese día, se reconoce la Convención sobre los Derechos de Personas con Discapacidad como un instrumento que compromete a Estados en todo el mundo a destapar esos velos de discriminación que impiden ver esas ventanas, que impiden el desarrollo en igualdad de oportunidades para personas con capacidades diferenciadas. En otro recuadro, más sobre esta Convención. La Fundación Ventana de los Cielos, es literalmente la ventana a cielos de felicidad, de desarrollo, de dignidad, para niñas y niños que han vivido tras cortinados. La combinación de terapia que se da en La Ventana, contribuye a romper con esos velos, cambia nuestros propios corazones anormales a recibir ese amor extraordinario que fluye de una niña con el síndrome de Down o un niño con parálisis cerebral, y da la oportunidad para que cada uno de ellos pueda desarrollar sus capacidades en dignidad.

Necesitamos que tratamientos como los que se dan en La Ventana, sean documentados y puedan reproducirse en toda nuestra región y más allá. Debemos luchar para que los Estados provean los recursos para que cada niña y niño reciba este tipo de tratamiento y terapia que les permita desarrollarse y ampliar sus oportunidades.

Sin embargo, recursos nunca reemplazarán al corazón. Necesitamos muchas Ventanas de los Cielos que se dediquen a romper esos velos de impedimentos y discriminación. Necesitamos a muchos más individuos como los que llevan adelante la Fundación, su Presidenta Marlene Rodríguez, la dedicación de Ricardo Montaner, los hijos Ricky, Mauricio o Eva-Luna, y los muchos colaboradores que los apoyan, todos con un corazón y con un esfuerzo que da dignidad a cada niño. Les abre sus ventanas al mundo para que vean, se desarrollen, y para que nosotros sintamos el calor y amor que estos niños nos dan cuando les sacamos los velos. Para ellos y para nosotros, es una ventana a un cielo que deseamos a cada niño y niña en el mundo.
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