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Una ventana a la diversión y a la esperanza
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Un grupo de voluntarios trabaja en el mantenimiento y funcionamiento de la granja; así como un grupo de terapistas acreditados realizan durante toda la semana sesiones especializadas en equinoterapia, zooterapia, musicoterapia y danzoterapia. En el jardín sensorial se les enseña a los niños los principios de la siembra y a convivir con la naturaleza. ''Los programas son dirigidos a resaltar y desarrollar las habilidades físicas, emocionales y sociales de los niños'', destaca Andrea Ramos, voluntaria del centro, quien trabaja en diferentes áreas administrativas.
La fundación está bajo la guía espiritual de la Iglesia Cristiana Casa de Jesús y de su pastor Marcelo Fattore. Por lo general, los niños asisten una o dos veces a la semana a sus terapias. ''Son sesiones de tres horas en las que reciben diferentes terapias adaptadas a cada caso'', explica Ramos. ''Antes de iniciarlas se requiere un reporte médico y autorización del especialista'', aclara.
La Ventana de los Cielos, una fundación no lucrativa, atiende a cerca de 200 niños desde el año y medio de edad y de diferentes niveles ecomónicos. No obstante, hay una larga lista de espera y durante el verano abrirá tres horarios especiales. La granja es sostenida y mantenida por la pareja y los hijos de Montaner, dos de los cuales también han seguido la carrera de su padre. Para su mantenimiento, La Ventana de los Cielos cuenta además con un programa de padrinos, quienes pueden donar tiempo, dinero, animales, materiales de construcción, entre otras ayudas.
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